jueves, 22 de junio de 2017

Primer intento, segundo, tercero...

Lunes 19 de Junio 2017
Almerimar, España



Partimos a las 8 de la mañana, el pronóstico era de vientos suaves aunque no muy a nuestro favor...
Apenas fuera del puerto notamos que el motor perdía revoluciones al querer exigirle un poco más, así que de nuevo para adentro!
Enseguida conseguimos un mecánico que vino a controlar y notó que un filtro de combustible estaba ligeramente flojo. Ok! arreglamos, probamos y partimos de nuevo a las 11 de la mañana. Todo bien. Ya afuera del puerto izamos velas, lamentablemente el viento no era a favor así que teníamos que avanzar haciendo bordes (digamos en zig zag), lo cual implica aumentar bastante las millas a recorrer. El viento siguió aumentando y lo mismo el oleaje. Con salvavidas y líneas de vida, bien agarraditos al barco, seguimos adelante. Pero se avanzaba poco, se sacudía mucho y no era tan divertido...mi estómago (Graciela) no estaba tampoco muy contento. Decidimos arriar las velas y seguir a motor, pero oh! sorpresa! el motor fallaba de nuevo y ya no anduvo más. Buen comienzo!!!
Después de casi 4 horas de haber salido de puerto, habiendo adelantado bastante poco, decidimos volver. A vela y con viento a favor era más fácil. El problema era que al puerto no se podía entrar sin motor y menos con ese viento, de modo que tuvimos que anclar cerca de la entrada y esperar que nos remolcaran.
Seguimos hamacándonos unas horas allí ya que la lancha del puerto que nos podría haber remolcado estaba averiada (todo bien!) y una lancha patrullera de la Guardia Civil no nos remolcó porque no estábamos en peligro. Preguntamos a Salvamento Marítimo cuánto nos costaría un remolque y nos cobraban 1.050 €!!! Seguimos esperando y al fin tuvimos la fortuna que al atardecer llegó un catamarán conducido por un gentilísimo español al que le pedimos que nos dé una mano y así fue que esa noche pudimos dormir de nuevo en la quietud del puertito.

Martes 20 de Junio 2017
De nuevo al mecánico quien en pocos minutos encontró el problema, otra estupidez! Entre los trabajos de mantenimiento preventivo que se le hicieron al velero pocas semanas antes de partir, se había vaciado el tanque de combustible y limpiado a fondo, cambiado los filtros, etc. Parece ser que un trocito de papel del que se usó para limpar quedó dentro del tanque y obstruyó el paso del combustible hacia el motor.
Por la dudas entonces, hicimos vaciar de nuevo completamente el tanque, controlar a fondo que no hubiera nada extraño y cargar combustible nuevo.
Pero aquí no termina la historia y lo que voy a contar no es un chiste...
Quizás estas cosas no sean interesantes para muchos que estén leyendo, pero necesito escribirlas para no olvidarnos nosotros mismos.
Desde el mismo taller fuimos a comprar dos bidones de 20 litros cada uno de combustible para volver a alimentar el tanque (en total tiene una capacidad de 300 litros).
Era la primera vez que cargábamos porque la vez anterior lo había hecho Frank, el que era su dueño.
Entre Claudio y el mecánico vierten los 40 litros.
Arrancamos el motor y un instante después se detiene....NOOOOO!!!! Y ahora qué???!!! Ya era la hora de cierre del taller así que dejamos todo para el otro día y los mecánicos se fueron, sólo quedaba José acomodando algunas cosas cuando Claudio advierte una extraña chorreada en la pared interior del barco. Qué es esto??? Es diesel! Y qué hace acá?
Los 40 litros de diesel no fueron a parar al tanque, fueron a parar al interior del barco, drenando como es lógico todo adentro de la sentina (el fondo del barco donde se junta el agua que pudiera entrar y desde donde se bombea automáticamente al exterior para que el barco no se hunda...) Con tan buena suerte que en ese momento la bomba de la sentina no estaba conectada, por una gran casualidad, y así se evitó que todo ese gasoil fuera a contaminar el agua del puerto! Inmediatamente José se trajo una bomba de desagote y pudimos sacar todo el combustible que había ido a parar a la sentina, para tirar, obviamente.
El resto del día lo pasamos limpiando hasta donde podìamos todas la filtraciones de gasoil.
El problema se presentó sencillamente porque originalmente el barco tenía la boca de carga de combustible de un lado, despuès de una modificación se puso del otro lado y la primera boca no se clausuró, quedó abierta con un tramito de manguera de 20 cm. derechito a la nada, oculto entre el casco y la pared interior.

Allí se ve el simpático tubito cortado....


No se preocupen, por favor, no es que hemos comprado un barco semidestruido, el Wildcat Flora es una maravilla de barco, pero como cualquier otro tiene miles de detalles que hay que ir conociendo. Entre todas las cosas que Frank nos explicó quizás también había mencionado esta pero ni Claudio ni yo lo registramos, siempre comunicando en inglés puede haberse pasado por alto, o puede ser que se le haya olvidado mencionar a Frank, quien se ha comportado de maravillas. Excelentes personas Frank y Tini.
Aquí estamos con ellos el día que nos despedimos.



Miércoles 21 de Junio 2017
Cargamos nuevamente dos bidones de 20 litros de combustible, esta vez por el agujero correspondiente, y ahora SIIIII!!!! Funciona!!!!
Volvemos a nuestro atraque habitual para partir el jueves por la mañana.
Almorzamos unos sandwiches en Almadraba, el restaurante que tenemos del otro lado de la calle. El dueño es el papá de José, uno de los mecánicos, un muchacho joven y simpático que ha estado viviendo en Patagonia. El papá nos regala una botella de vino de su región, qué gentileza!

Jueves 22 de Junio 2017
Se parte de nuevo...pasamos a llenar el tanque de gasoil por la gasolinera de la salida del puerto y...cuesta mucho hacer entrar el gasoil. Algo no está funcionando bien...Bueno, pero ya me cansé de contar tantos detalles, lo pudo solucionar Claudio, descubrió el motivo de la dificultad que estaba relacionado siempre con la modificación del tanque que se hizo hace muchos años. Parecía imposible pero tuvimos que volver de nuevo a nuestro atraque para resolver el problema y a las 11 de la mañana partimos por fin!!!!!
Eso sí, hicimos una gran práctica de maniobras en puerto, idas y venidas, amarres y desamarres...
Esta vez la navegación fue todo un placer, un poco a motor y un poco a vela porque el viento era demasiado suave.

Después de 6 horas y unas 30 millas llegamos a Cabo de Gata y allí anclamos para pasar la noche. Todo un placer, no tanto para dormir porque llegaban unas olitas que no paraban de acunarnos durante toda la noche, un poco demasiado insistentemente.










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